Las condiciones atmosféricas en los edificios de archivos.
La correcta conservación de los documentos se ve determinada muchas veces por unos cuantos factores que ponen en peligro la integridad del fondo documental y de las personas.
La Humedad
La Temperatura
La Luz Solar
El Polvo
La Contaminación
El Fuego
Los Insectos
Los Roedores
La Electricidad...
Constituyen peligros potenciales para la seguridad, algunos de ellos por sí mismos, otros cuando su presencia sobrepasa ciertos límites.
Los Factores Climáticos: humedad, temperatura y luz solar.
Uno de los principales problemas es el exceso de HUMEDAD, causante de la parte más significativa junto con la desidia humana de la destrucción de nuestro patrimonio documental.
La humedad actúa sobre los documentos reblandeciendo las fibras y favoreciendo la formación de ácidos derivados de las sales y otros productos utilizados tanto en la fabricación del papel como de las tintas, al tiempo que favorece la aparición de mohos y hongos que duplican el esfuerzo destructor, cualquiera que sea el soporte.
Para evitar sus efectos nocivos es necesario controlar la humedad ambiente, bien mediante la instalación de un sistema de AIRE ACONDICIONADO, bien de APARATOS DESHUMIDIFICADORES.
Asimismo, un uso adecuado y racional de la calefacción nos permitirá mantener ambos parámetros en unos términos adecuados; es evidente que el sistema de calefacción no puede ser de agua, por los riesgos que comporta, sino preferiblemente eléctrico, con termostato y temporizador.
En las áreas interiores existe el peligro de excesiva sequedad ambiente, sobre todo durante el verano, lo que provoca el efecto contrario, es decir, la perdida de agua en las moléculas de celulosa u otro material y su consiguiente debilitamiento.
Cuando la humedad relativa del aire se situé por debajo de cierta tasa, el equilibrio se recompone por medio de aireación mecánica o mediante un aparato humidificador provisto de higrostato que lo detenga una vez alcanzado el nivel adecuado.
Para evitar la transmisión de calor del exterior a1 interior y viceversa, se emplearan materiales aislantes térmicos. La elección de los sistemas de renovación, calefacción, refrigeración y climatización, dependerá de las condiciones climatológicas de cada zona geográfica.
Otro de los principales problemas ambientales es el de LA LUZ SOLAR, cuyos rayos ultravioleta atacan el papel y las tintas mediante procesos destructivos de oxidación.
El depósito de archivo debe prever este inconveniente, evitando los grandes ventanales abiertos al exterior y que la luz solar pueda incidir directamente sobre la documentación o sobre sus contenedores.
No se trata de eliminarla por completo, pues la luz natural tiene un importante papel como germicida, sino de dosificarla.
En consecuencia la orientación sur es la menos indicada para abrir los vanos, que no deben superar el 10% de la superficie del muro.
La incidencia de los rayos solares puede regularse mediante el sistema de ventanas en arpillera, partesoles o vidrios filtrantes; no son recomendables las persianas, cortinas, contraventanas... por cuanto en la práctica la falta de control sobre las mismas suele hacerlas ineficaces.
El Polvo Y La Contaminación.
El Polvo es un elemento cuya presencia resulta tan molesta como difícil de evitar, en atención a su variado origen, ya sea del exterior ya de los propios suelos, paredes, techos, o de la documentación misma; existen, sin embargo, diversos procedimientos que combinados reducen su presencia a términos tolerables.
Éstos se dirigen en tres sentidos, los cuales son:
Evitar su entrada desde el exterior mediante un sistema de aire acondicionado, aplicar revestimientos sintéticos (que sean incombustibles) a paredes y techos para impedir que su desgaste natural genere polvo, recubrir los suelos con materiales apropiados al mismo fin (baldosas, losa, revestimientos sintéticos ...) y verificar regularmente la limpieza del depósito.
La contaminación atmosférica, cuyos gases tóxicos mas comunes son el anhídrido sulfuroso y el carbónico, los compuestos clorados, férricos y plúmbicos, resulta corrosiva. Al entrar en contacto con la humedad, y de forma muy especial el anhídrido sulfuroso, uno de sus componentes más abundantes, forman micro-gotas de ácido (sulfúrico...) que destruyen los documentos.
Una vez mas es el aire acondicionado la mejor manera de evitar su presencia, al igual que las cajas archivadoras para paliar sus efectos.
Los factores biológicos
Estos factores son determinados insectos, los roedores y los microorganismos. Su acción, al devorar partes distintas del documento, provoca pérdida de masa, éste se debilita y su deterioro, derivado de su fragilidad, es más rápido.
Entre los insectos, los más perniciosos son los xilófagos:
La lepisma o pececillo de plata, que se alimenta preferentemente de colas y almidón.
La carcoma, muy típico -al igual que el anterior- de latitudes húmedas y templadas, come preferentemente el papel de calidad, el que contiene más celulosa pura, cavando galerías.
La termita, insecto fotófobo, vive al abrigo de la luz por lo que es difícil de detectar, devora toda clase de celulosa (madera, papel, cartón, tejido) y cava profundas galerías apenas perceptibles desde el exterior.
Otros: cucarachas, capricornios, lictus ...
La presencia de estos factores deberá evitarse al máximo, combinando todas las medidas necesarias: limpieza regular de los depósitos, desinfección y desinsectación de los documentos cuando ingresan, control de la humedad y la temperatura, hermetismo de accesos con exclusión de orificios, rendijas, etc., por donde puedan acceder los roedores; asimismo, en el perímetro de las edificaciones se crearán barreras en el terreno con productos insecticidas hasta metro y medio de profundidad, cuando exista riesgo de invasión de termitas.
Autora: Brenda Durán
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